El Cooperativismo de Crédito en la Argentina

Algunas referencias históricas:

El cooperativismo de crédito se desarrolló en nuestro país a partir de cuatro tipos de instituciones:

  1. Bancos Populares (1887 - 1912)
  2. Cajas Rurales (1911 - 1930)
  3. Cajas Regionales de Préstamos y Ahorro (1941-1950)
  4. Cajas de Crédito

Estas últimas, las únicas que adquirieron un nivel de desarrollo y permanencia significativo, nacieron a principios del siglo XX como entidades mutuales de la colectividad judía donde se nucleaban los inmigrantes de acuerdo a su actividad económica o su lugar de origen. Sus integrantes accedían a través de éstas instituciones a los medios de producción necesarios para instalarse en el país o a la financiación de pequeñas sumas de dinero para adquirirlos.

Las primeras experiencias de este tipo fueron la Cooperativa de Crédito La Capilla (Ing. Sajaroff, Entre Ríos, 1913) y la Primera Caja Mercantil Coop. Ltda. en el barrio porteño de Villa Crespo (1918).

A lo largo de los años, las cooperativas de crédito fueron pasando por diferentes etapas:

1. Crecimiento vegetativo (1913 - 1957)

Las Cajas de Crédito tuvieron un lento crecimiento, destacándose por mezclar características cooperativas y mutuales. Funcionaban básicamente con capital propio o formas inorgánicas de ahorro y cubrían las necesidades de la actividad artesanal y comercial en las ciudades y de los arrendatarios y colonos rurales. La mayoría de estas Cajas, además, financiaban la actividad de bibliotecas, escuelas, clubes y otras instituciones comunitarias.

Hacia mediados de la década del cuarenta las Cajas de Crédito comenzaron a reflejar el desarrollo industrial que se produce en nuestro país, originándose un pequeño crecimiento y diversificación de los sectores atendidos. En este marco, algunas cooperativas comenzaron a desarrollar la operatoria de Cuentas a la Vista con Ordenes de Pago como forma de girar sobre sus saldos. En 1950 catorce entidades crearon la Federación Argentina de Cooperativas de Crédito para coordinar la representación gremial y el asesoramiento jurídico y contable.

El Golpe de Estado de 1955 que depuso al gobierno encabezado por Juan Domingo Perón modificó las reglas de juego económico. Las reformas al sistema financiero impulsadas por la auto- proclamada Revolución Libertadora se caracterizaron por:

  1. Derogar el régimen de "depósitos nacionalizados" instaurado por el gobierno peronista en 1946.
  2. Disminuir significativamente las prestaciones crediticias de los bancos públicos.
  3. Favorecer la penetración de la banca extranjera e impulsar la radicación de capitales externos como motor del desarrollo económico argentino.
  4. Intensificar las restricciones a la asistencia crediticia a las pequeñas y medianas empresas de capital nacional.

En este contexto, un grupo de dirigentes cooperativos se propuso dinamizar la función de las cajas de crédito transformándolas en pequeños "bancos populares" que pudieran financiar la actividad de la pequeña y mediana empresa nacional.

2. Desarrollo (1958 - 1966)

El agente impulsor de esta transformación fue el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos Soc. Coop. Ltda. (IMFC), entidad de 2do. grado creada a instancias del Congreso Argentino de la Cooperación realizado en la ciudad de Rosario en noviembre de 1958. Entre sus principales objetivos iniciales se manifestaba la voluntad de impulsar las ideas solidarias y contribuir a la creación de nuevas cooperativas de crédito en cada barrio y localidad del país.

A partir de la creación del Instituto se amplía la difusión de la Orden de Pago que comenzó a funcionar con dificultades pero fue imponiéndose gradualmente. «Atendida su compensación intercooperativa por el IMFC, se convirtió rápidamente en un instrumento de pago de circulación creciente, que al tiempo que facilitaba la captación y sedimentación de los recursos financieros de los pequeños y medianos empresarios y favorecía su colocación en créditos accesibles para los mismos sectores, impulsó un vigoroso crecimiento de las entidades, demostrativo de la existencia de condiciones y necesidades objetivas para su desarrollo.»[1]

Paralelamente, el objetivo fundacional de promover la creación de nuevas cooperativas se cumplió exitosamente. Entre 1958 y 1966 las cajas de crédito pasaron de 197 (124 de las cuales estaban instaladas en Buenos Aires) a 974, distribuidas por todo el país.

Las nuevas cooperativas eran creadas por grupos de vecinos que concurrían a la convocatoria del Instituto Movilizador, o que actuaban motivados por el éxito de instituciones creadas en barrios o localidades vecinas. Son organizaciones que nacen en forma democrática, eligen sus autoridades y promueven la idea de la participación activa en la gestión de la entidad social que ellos mismos están creando.

La rápida expansión del cooperativismo de crédito comenzó a preocupar al capital financiero y a sus representantes, sobre todo por su papel de testimonio demostrativo de las perspectivas del crédito solidario. Esta preocupación se expresó a través de campañas de prensa e intentos normativos restrictivos que no llegaron a prosperar precisamente por la capacidad de movilización del movimiento solidario.

3. Ataque, restricciones y recuperación parcial (1966 - 1976)

En 1966, el gobierno de la autodenominada «Revolución Argentina» encabezado por el Gral. Onganía inició, a poco de tomar el poder, un doble ataque al movimiento cooperativo: pone en vigencia una normativa restrictiva de su operatoria financiera y promueve una campaña difamatoria contra las autoridades del I.M.F.C. en los principales medios de prensa con el objetivo de generar una crisis de confianza con la consiguiente «corrida» entre los ahorristas.

Superado el desconcierto de los instantes iniciales, dirigentes y asociados comenzaron a transitar el duro camino de la reconstrucción. En el aspecto operativo, se procedió al progresivo reembolso de los depósitos a medida que se iba recuperando la cartera de préstamos, al mismo tiempo que se habilitó una nueva operatoria restringida ya que la prohibición de endosar y compensar las Letras de Cambio dificultaba su aceptación generalizada y obstaculizaba la captación de depósitos afectando sustancialmente la rentabilidad normal de las entidades. En el terreno institucional, el movimiento cooperativo comenzó una larga lucha para lograr el restablecimiento de las facultades recortadas arbitrariamente.

Pese al esfuerzo realizado para revertir la situación, de las casi 1.000 cooperativas de crédito existentes a mediados de 1966 apenas poco más de 400 pudieron llegar en funcionamiento al momento de la restauración democrática en 1973. La brevedad del período constitucional no permitió que lo que eran potenciales perspectivas pudieran desarrollarse, por lo que las entidades sobrevivientes solo pudieron recuperarse parcialmente durante el mismo.

4. Intento de destrucción total y transformación en Bancos cooperativos (1976-1979)

En marzo de 1976 se interrumpió violentamente la continuidad institucional en nuestro país, y las Fuerza Armadas asumen nuevamente el Gobierno dando comienzo al auto- denominado «Proceso de Reorganización Nacional».

La crisis capitalista internacional de 1973 significó en los países periféricos, como Argentina, el agotamiento del modelo basado en la industrialización sustitutiva, el pleno empleo, el Estado benefactor y el crecimiento de la clase obrera.

En nuestro país, el anterior ciclo histórico cede paso al proyecto refundacional de la dictadura militar que instala una nueva "modernización" salvajemente autoritaria y excluyente. La alianza entre el poder militar y el nuevo poder económico apuntó a transformaciones estructurales de la sociedad argentina que se convertirían en un punto de partida irreversible para los gobiernos constitucionales posteriores a la dictadura.

En ese marco, el ministerio de economía encabezado por José Alfredo Martínez de Hoz elaboró un anteproyecto de Ley de Entidades Financieras que apuntaba a liquidar al cooperativismo de crédito al plantear la eliminación de la forma jurídica cooperativa como base de estructura de servicios bancarios.

Mediante una importante movilización político-social encabezada por el IMFC se consiguió modificar parcialmente el propósito inicial, ya que la "Ley" 21.526 de Entidades Financieras (1977) vedaba a las Cajas de Crédito la posibilidad de operar en Cuentas a la Vista pero les otorgaba la posibilidad de que se transformen en Bancos Comerciales conservando su forma jurídica cooperativa.

Como resultado de esta situación, 273 de las 375 Cajas de Crédito existentes optaron por transformarse en Bancos Cooperativos. De ellas, 41 Cajas lo hicieron en forma individual y 232 lo hacen fusionándose con otras, dando origen -entre 1978 y 1979- a un total de 77 nuevos Bancos Cooperativos.

De estos, hoy sólo sobrevive uno: el Banco Credicoop Coop. Ltdo.

[1] Gleizer, Aron. «La experiencia del movimiento cooperativo de crédito en la República Argentina como instrumento de transformación económico y social» en Revista del Instituto de Cooperación Nº 4/1979. p. 431.